Manifiesto FRIA: respuesta a las difamaciones al Feminismo Radical o Rad-fem

Las feministas radicales de argentina rechazamos todo intento de persecución política de nuestras ideas y las acusaciones difamatorias de “transodio” y “biologicismo” que recaen sobre nosotras.Resulta cínico y paradójico que bajo la acusación de discriminación y de persecución se nos persiga y discrimine en base a estereotipos falaces.

Dicha estrategia no se diferencia en nada de aquellas que utiliza el patriarcado para desacreditar el feminismo, identificándolo con acciones que pudieran ser cuestionables de algunas mujeres y generando un estereotipo caricaturizado: la feminazi, hembrista o misándrica.

Resulta especialmente grave cuando dicha estrategia opera desde el seno del feminismo como táctica de silenciamiento de diferencias teóricas que, en todo caso, deberían ser discutidas. Los intentos por expulsar y perseguir, antes que discutir, la diversidad de lecturas respecto de la manera de conceptualizar el género, manifiesta una avanzada de intolerancia y autoritarismo en un movimiento caracterizado históricamente por su pluralidad.

Las acusaciones no fundamentadas, basadas en generalizaciones, y en estrategias de control de tono, representan un violentamiento a un grupo de mujeres feministas, lo cual no favorece sino a nuestro verdadero enemigo, el patriarcado.

Más que censura, necesitamos espacios de diálogo que permitan una base mínima de entendimientos, aunque más no sea para poder estar en desacuerdo. Actualmente eso no existe y por lo tanto las comunicaciones entre tendencias ideológico-políticas dentro del feminismo toman la forma de enfrentamiento bélico en vez de diálogo, generando malos entendidos y situaciones violentas y rupturistas.

En vista de la campaña de desprestigio en nuestra contra y para que no se sigan difundiendo sobre nosotras caracterizaciones calumniosas, decidimos exponer públicamente nuestra postura y nuestros principios:

  1. El feminismo es un movimiento de mujeres para mujeres. Porque seguimos siendo un grupo oprimido y nuestras reivindicaciones están aún lejos de ser alcanzadas, rechazamos todos los intentos de invisibilización de las mujeres. Por esta razón, como grupo históricamente invisibilizado, definido por los hombres como aquello que no es el hombre, nos negamos a que se nos siga definiendo por la negativa y en contraposición a otras identidades. Por ello rechazamos la imposición de la etiqueta de “CIS” mujeres y el borramiento que sobre las mujeres realizan expresiones como “personas gestantes” o “vientres de alquiler”.
  1. La opresión histórica de las mujeres tiene una base material que es el usufructo de nuestra sexualidad, nuestra capacidad reproductiva y de cuidado para beneficio de los hombres. Por esta razón constituimos clases sexuales opuestas. Las mujeres no somos simplemente diferentes de los hombres sino que nos hallamos en una situación de opresión por parte de ellos. Esta es la razón por la cual ser mujer no es una mera opción identitaria sino un sujeto político colectivo. Rechazamos todo intento de borramiento de la mujer como sujeto político y de ocultación de su base material: nuestro cuerpo sexuado.
  1. Rechazamos el biologismo (mal llamado “biologiCISmo”) es decir, todo intento de justificar la opresión de las mujeres en razones innatas. NO existen cerebros rosas y cerebros celestes. El biologismo ha sido y sigue siendo el arma utilizada para justificar el encierro de las mujeres en el ámbito doméstico y la depredación sexual masculina. Reconocer que la opresión social que denominamos género se apoya en el dimorfismo sexual no es biologismo, sino un enfoque materialista de la relación de opresión entre clases sexuales. Esto no implica ningún tipo de jerarquización respecto de otras discriminaciones y opresiones.
  1. Entendemos al género no como una identidad sino como la opresión que la sociedad nos impone en virtud de la diferencia sexual. Por esta razón aspiramos a abolir los géneros, no meramente a multiplicarlos. No discutimos las identidades y etiquetas auto-asumidas, simplemente creemos que la problemática no es individual sino social y que por lo tanto exige una re-formulación radical de las prácticas sociales y las conceptualizaciones en que se apoyan, y no sólo re-acomodamientos personales. Por ello, luchamos no por una igualdad formal y abstracta entre los géneros sino contra la opresión de las mujeres y por lo tanto contra toda forma de violencia y mercantilización de nuestros cuerpos sexuados.
  1. Entendemos que la intersección de opresiones y discriminaciones en función de etnia, sexo, orientación sexual, religión, etc. pueden coincidir y en esos puntos deben ser solidarias, pero no concebimos las pretensiones de subsumir unas a otras. En este sentido, por ejemplo, entendemos que la clase social nos aparta e incluso enfrenta en algunas luchas, sin embargo las mujeres burguesas no quedan por fuera de nuestra solidaridad y lucha, por el hecho de que son mujeres y también sufren violencia sexual, acoso, etc. Las feministas radicales tenemos un enfoque materialista y dialéctico, luchamos en ambos frentes, contra el patriarcado y contra el capitalismo, aspiramos también a la abolición de clases y nos paramos contra la explotación de la clase trabajadora, sin embargo rechazamos todo intento de romper el movimiento feminista en base a criterios de clase.
  1. Todos los derechos que las mujeres conquistemos con nuestra lucha pertenecen de hecho a los varones trans por compartir las opresiones y problemáticas derivadas de nuestra materialidad biológica, más allá de identificaciones y autopercepciones o las formas que la sociedad nos ofrece de codificación de nuestra persona.
  1. Celebramos las luchas del colectivo LGBTI+, pero sin reducir su lucha a la nuestra ni viceversa, y siempre y cuando nuestros intereses no estén en oposición. En los casos en que lo estén, nuestro posicionamiento siempre será a favor de los intereses, derechos y necesidades de las mujeres.  Las mujeres merecemos y necesitamos espacios exclusivos, al igual que todo grupo o minoría oprimida (el movimiento LGBTI+, las personas afrodescendientes, las personas con discapacidades, etc.), para abordar nuestras problemáticas específicas. Esto no justifica que se nos acuse de excluyentes y constituye un acto de violencia misógina que por esta causa se nos señale como transfóbicas o transodiantes para presionar sobre nuestros límites y decisiones.

Llamamos al movimiento feminista a reflexionar si las libertades individuales están por encima de los derechos colectivos.

Por la abolición del género, la prostitución y de todas las instituciones patriarcales.

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